TODO en nuestra nueva existencia ocurre en GRACIA y nos es ministrado cuando acudimos al TRONO DE LA GRACIA en FE. [Hebreos 4:16]

Abba nos ama con amor eterno y ha dedicado todo lo que es, y todo lo que tiene, y todo lo que Él es capaz de hacer para darse a nosotros, y así hacernos participantes de su naturaleza. TODO está dado y provisto, pero es necesario que cada uno de los hijos divinos conozcamos el inicio de la GRACIA:


“Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha. A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” [Juan 1:14-18]


GRACIA ES
“Dios dándose a mí”
para que yo sea UNO con Él.

Gracia es todo lo que Dios ha hecho, hace y hará con el fin de que:

  • Yo participe de su naturaleza
  • Y sea traído a comunión en exactamente la misma manera en que Jesús es el primogénito Hijo de Dios.
 

Podemos ver el contraste entre Moisés y Jesús en la Escritura citada:

La única relación que Dios anhela tener contigo y con cada persona es la relación de GRACIA ¿Es así tu relación con Dios?

Puedes ver en el texto de la Escritura una declaración importante que nos muestra cómo  vivir la Gracia de Dios: “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia”. Si personalizas estas palabras, la declaración dice: “De su plenitud TOMO, y gracia por gracia”  ¿Puedes ver lo importante que esto es para tu vida?

El aprendizaje más importante que podemos obtener es aprender a recibir GRACIA, a recibir a Dios dándose a mí. Es en esta maravillosa acción que está la Vida y es a lo que cada uno somos llamados. El trono de la GRACIA está abierto eternamente. ¿Vives TOMANDO de su Plenitud?

¿Cómo puedo aprender a recibir gracia eternamente?


“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
[2 Corintios 12:9]


Ninguno que pretenda alcanzar o que busque merecer el favor de Dios, podrá jamás disfrutar de la gracia que nos es provista por medio de Jesucristo.  Los méritos son precisamente ese “puntaje humano” que en nuestro razonamiento nos califica como “aceptables”  delante de Él en función de nuestros logros, o nos reprueba ubicándonos como “indignos”  de acuerdo con nuestros fracasos.  Todo esto que está basado en el esfuerzo humano, nos excluye de tomar de Su plenitud, y es por esta razón que si he decidido permitirle a mi Padre hacer de mí un(a) hijo(a) igual a Jesús, su compromiso conmigo implica la destrucción de toda relación en la que yo dependa de mis propia mi capacidad para vivir Su vida.

Un pensamiento en “Gracia sobre Gracia

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