21. ¡La Transformación está servida! ¡Ven y tómala!

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¡Nuestra adopción es asombrosa!. Demuestra claramente, que la intención de Dios y su insuperable sabiduría, en cada detalle de nuestra transformación de humanos a sus hijos, ha sido cuidadosamente planeada, ejecutada, y provista para cada uno de nosotros. ¡Tú Transformación ya está servida! ¡Ven y tómala! En realidad, eso es lo que está entre ti, y el que poseas la realidad de tu adopción como un hijo de Dios.

 

Antes de que comencemos a descubrir, cada uno de los elementos poderosos del sistema de Transformación de Dios, es importante tomar un momento, para reflexionar en las condiciones simples, pero a la vez vitales, que han sido colocadas para permitir o prevenir, que el proceso de transformación se lleve a cabo en nuestro ser; no queremos dar lugar a la confusión a este respecto.

 

Primero que nada, la Adopción, y la transformación que la hace posible, son iniciadas, provistas, y dependen de Dios; nuestro Padre se ha asegurado, de que su omnipotencia esté operando completamente, para llevar a cabo su sueño en nuestras vidas. De hecho, Él está tan metido en esto, que la única persona asignada a esta tarea, de hacer de nuestra adopción una realidad en cada uno de nosotros, es Su propio Espíritu. Nadie más tiene la sabiduría, amor, paciencia, poder, y todo lo demás que se requiere, para tomar a un ser humano, y convertirlo en un hijo del Creador Eterno. Yo amo, aprecio, y respeto este fabuloso hecho acerca de nuestra adopción. ¡Esto, muestra qué tan importantes somos cada uno para nuestro Padre! Como humanos, la mayoría de nosotros estamos distanciados de nuestro padre, e inclusive, de aquellos de quienes podemos decir que estamos cerca; no tenemos el concepto del grado de intimidad, que nuestro Padre desea tener con cada uno de nosotros.

Nosotros fuimos formados en el vientre de nuestras madres, nutridos en la infancia por ella, y papá salía a trabajar en la mayoría de los casos. Eso, no dice que muchos de nosotros hayamos estado cerca de nuestros padres, pero cuando se trata de ser adoptados por el Creador, Él tiene una intención absoluta en desarrollar una relación personal, íntima, sin barreras, y continua con cada uno de nosotros.

Esta es la razón, por la que el Espíritu Santo viene a nuestras vidas, desde el primer momento en que aceptamos la palabra viva, que nos invita a aceptar la invitación de adopción. ¡A partir de este momento, el Espíritu de Dios, viene a vivir dentro de ti y se convierte en la garantía de tu Padre, de que Él está completamente comprometido contigo eternamente!

“En Él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1.13-14)

 

Como puedes ver claramente, Dios está a cargo, Dios está comprometido, y Dios es responsable de hacer bien en la promesa de adopción, transformación, y herencia que Él te hizo a ti y a mí en su amor.

Debido a que todo esto depende de Dios, cada uno de nosotros, debemos tener claro cuál es nuestra participación específica. Hemos discutido claramente en episodios previos, el contraste absoluto de lo que la religión propone, porque se basa en un esfuerzo humano, es una propuesta de logros humanos.

Humanamente hablando, la propuesta de la religión es lógica, tiene sentido. Pero también está sentenciada al fracaso, porque ningún ser humano tiene los medios necesarios, para convertirse en otra cosa más que en lo que él o ella, fueron originalmente creados: en un ser humano, sujeto a las condiciones humanas de mortalidad, tiempo, debilidad, ignorancia, temor, etc.etc. Debido a tal realidad, el concepto de que cualquier deidad, demande que los humanos cambien su naturaleza, y se conviertan en lo que no pueden ser, ¡Es absurdo! Sin embargo, esto es lo que muchos, muchos de nosotros sinceramente creemos. Hacemos lo mejor que podemos, para complacer a Dios y satisfacer la lista de requerimientos y reglas, que nosotros creemos son la condición para recibir su favor. Con todo respeto, ¡Te reto a que consideres la alternativa!

¿Quién es el responsable por tu existencia? Algunos, encuentran que el concepto de un ser supremo es tan ilógico, que prefieren ofrecer otra hipótesis absurda, como lo de “una evolución por accidente, guiada por la madre naturaleza”, o “el diseño inteligente por una civilización alienígena, que sembró la semilla de la vida humana en nuestro planeta”, etc. Una vez más, con todo respeto, ¡Te reto a que te compruebes a ti mismo, que el Creador, quien te formó con la intención y el único propósito de que tu escogieras, aceptando o rechazando su invitación, de ser adoptado y transformado en su hijo o hija! Ese acto, y sólo eso, es lo que cada uno de nosotros debemos hacer y seguir haciendo, veamos más de cerca esto.

 

Una de las cosas más difíciles de comprender, creer, y practicar en nuestra nueva existencia, es el hecho de que ¡NOSOTROS NO NECESITAMOS HACER NADA. SOMOS INVITADOS Y ANIMADOS A RECIBIR!

¿Cuál es el resultado neto del esfuerzo humano? Dios dice:

 

“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia, y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” (Isaías 64.6)

 

“Porque cuando eran esclavos del pecado, eran libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto tenían de aquellas cosas de las cuales ahora se avergüenzan? Porque el fin de ellas es muerte.” (Romanos 6.20.21)

 

Lo mejor que nosotros podemos ofrecer, sólo se puede comparar a trapos sucios, corruptos y abominables. Por todo el mundo hombres y mujeres devotos, están fielmente comprometidos en esfuerzos que Dios declara como inútiles. Porque no importa que tan bien intencionados, y que tanto puedan costar estos esfuerzos, el único resultado es corrupción. Observa todos los escándalos, que vienen de fallas en la conducta de gente religiosa por todo el mundo, desde inmoralidad, fraude, abuso, asesinato, guerra y genocidio, etc.etc. ¿Por qué? Porque estos esfuerzos fueron concebidos en el hombre, iniciados por el hombre, y llevados a cabo por el hombre, Dios llama a esto “OBRAS MUERTAS”.

 

Esta, es una de las verdades claves, que debemos recibir para poder estar en una posición, de recibir todo lo que nuestro Padre ha preparado para nosotros. “LAS OBRAS MUERTAS”, se interponen en el camino de recibir, porque cuando nos comprometemos en hacerlas, creamos una expectativa de ganancia, hemos hecho algo bien, por lo tanto esperamos ser recompensados por ello, lo cual está bien, hasta que completas la otra parte de la ecuación: todas nuestras malas obras y equivocaciones; ¿qué merecemos ahora? ¿Puedes ver el problema?

La solución de Dios a todo este dilema, es eliminar todo junto. Sacarnos de la inalcanzable raza, que busca “iluminación”, “santidad”, “perfección”, “valor propio”, etc.

Esto es tan importante para él, que nos advierte que ¡DEBEMOS ARREPENTIRNOS DE LAS OBRAS MUERTAS!

 

“Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios.” (Hebreos 6.1)

 

Arrepentirse, significa convertir lo que nos gusta, en abominación. En otras palabras, detestar la misma idea de hacer aquello, que antes era un deseo. Muchos de nosotros, encontramos comodidad y valía personal en nuestras buenas obras, y nuestros esfuerzos religiosos, esto, nos daba una forma de no sentirnos tan mal acerca de nosotros mismos. De hecho, probablemente nos hacía sentir bastante bien de repente.

 

Jesús contó la historia de un hombre devoto, que fue al templo al mismo tiempo que un corrompido bribón lo hacía, y que ambos empezaron a orar; el bribón no se atrevía siquiera a levantar la vista, él sabía que era malo, que no tenía excusa, ni justificaciones, y golpeando su pecho rogaba por misericordia, diciendo: “Por favor ten misericordia de mí que soy pecador”. Del otro lado del altar, estaba el hombre “justo”, que volteó al cielo y dijo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano, ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano…”

 

¿Puedes ver lo que ocurría aquí? Estos dos humanos, se vieron ellos mismos a la luz de sus obras muertas. El bribón no encontró nada que pudiera ofrecer como bueno, el religioso tenía mucho en su inventario para mostrarle a Dios, ¡toda su vida, giraba en torno a hacer cosas buenas para Dios y por otros!

 

Pero entonces, Jesús ofreció su evaluación acerca de estos hombres, él dijo: “Les digo que este hombre regresó a su casa justificado..”

 

¡Qué declaración más tremenda!, ¡Significa que Dios había escuchado a cada uno de estos hombres, y había evaluado su oración, y declaró a uno de ellos justificado!. Escucha a Jesús otra vez: “Les digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18.10-14)

¿Puedes verlo? ¡NO MÁS OBRAS MUERTAS! Pídele a tu Padre, que te ayude a rendir todo aquello que has hecho, y en lo que encuentras mérito. Cualquier cosa que hayas hecho, que te haya ayudado a creer que tu eres mejor que tu vecino, cualquier sacrificio para obtener o ganar la misericordia o el favor de Dios: ¡SON OBRAS MUERTAS!

No dejes que ninguna de estas cosas, interfieran en el camino de tu adopción y transformación. Tú puedes descansar de la demanda de la religión, y entrar en la hermosa provisión de tu Padre, de la Gracia y la Misericordia.

Sólo UNA cosa queda por hacer: ¡RECIBE Y SIGUE RECIBIENDO!

¡Nos vemos en el próximo episodio!

 

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