20. Introducción a la transformación

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Cada uno de los que hemos recibido la invitación de adopción, nos encontramos en un camino vivo en el que una verdad a la vez se está implantando VIDA – La misma naturaleza de Dios en nuestro ser y por lo tanto llevándonos más y más cerca a nuestro Padre. La Biblia afirma que cuando nosotros le veamos físicamente seremos como Él es.

“Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”
(1 Juan 3:2)

De esta escritura podemos entender que durante el proceso de ser transformados, somos llevados a ser más y más a su semejanza; y que cuando finalmente le podamos ver sin restricciones, ¡comprobaremos que somos tal cual Él es! ¡Porque le veremos como Él es! En otras palabras, la capacidad para verle como es, sólo puede existir en nosotros, si nosotros somos como él es y esto es exactamente lo que nuestro Padre se ha comprometido a hacer: Transformarnos a la misma semejanza de Jesús:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamado. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8:28-29)

Ahora, echémosle un vistazo al sistema por medio del cual esta transformación, de humano a hijo de Dios, se llevará a cabo en cada una de nuestras vidas:

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.” (Tito 3.3-5)

La primera parte de estas escrituras afirma quiénes éramos. Una sola palabra encierra todo lo que se dice: Humanos: “insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”

Pero después, viene la intervención divina: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia nos salvó.”

Esta fue una intervención que no esperaba ni requería de que el hombre fuera digno o ningún esfuerzo humano. Sino en conformidad con Su misericordia, nos salvó.

Es muy importante notar que la declaración de este hecho implica que es un hecho consumado, o sea, completado: ¡ÉL NOS SALVÓ! Tiempo pasado, asunto terminado, es algo que se logró y que se hizo. Nosotros ya hemos hablado sobre las acciones que Dios ha tomado para hacer nuestra adopción posible, pero ahora necesitamos ver la provisión que resulta y que está delante de nosotros para que lo que ha sido ya alcanzado para todos, pueda ser hecho una realidad en cada uno de nosotros:

“(1) Sino por su misericordia, él nos salvó.
(2) por el lavamiento de la regeneración y (3) por la renovación en el Espíritu Santo.”

Aquí están, muy bien establecidos, los tres elementos que componen el sistema de transformación que Dios ha provisto. Tomemos un tiempo para meternos en la comprensión de cada uno.

El primer componente es la MISERICORDIA.

La misericordia es un gran, gran componente en nuestra salvación. La misericordia es algo en lo que tú harías muy bien en invertir tiempo para aprenderla, comprenderla, recibirla y practicarla. Es parte de tú nueva naturaleza como un hijo de Dios. Pero para esta introducción, nosotros simplemente afirmaremos que la Misericordia es la decisión y los actos que han hecho posible que los humanos en enemistad absoluta con Dios, escapen de la destrucción y reciban la adopción. Escucha las palabras que Dios habla a este respecto:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:8 y 10)

¡Los pecadores y los enemigos fueron reconciliados con Dios por medio de la muerte de Su Hijo! ¡Imagínate eso! Esto es absolutamente ilógico a la mente humana, pero esta es la decisión que Dios tomó y las acciones que él tomó para hacer que nuestra salvación, adopción y transformación sean posibles. ¡ESTÁ HECHO Y NO PUEDE DESHACERSE!

Imagínate a la MISERICORDIA como una esfera gigante donde toda la humanidad cabe. La misericordia es del tamaño del Amor, que a su vez es del tamaño de Dios. Eso es lo que se requirió para hacer nuestra adopción posible.

Para nosotros, el reto es recibir la misericordia y aprender a vivir dentro de ella. Esta es la primera fase de nuestra transformación y tomaremos más tiempo para comprender los aspectos básicos de la Misericordia en episodios futuros. Pero por ahora, por favor vete a ti mismo dentro de este ambiente gigantesco donde tú y yo con todas nuestras faltas, defectos, culpas y problemas somos completamente aceptados y amados sin excepción. ¡Tómalo y recíbelo! ¡LA MISERICORDIA NUNCA MÁS TE VA A DEJAR Y TÚ NUNCA DEBES DEJARLA! ¡LA MISERICORDIA ESTÁ A TU FAVOR TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA!

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…” (Salmo 23)

El segundo componente es: El lavamiento de la Regeneración.

Tomaremos tiempo para aprender, recibir y permitir que el lavamiento de la regeneración opere en nuestras vidas. Esta es una provisión asombrosa que nuestro Padre ha hecho para, literalmente, limpiar nuestro ser entero de todo lo que abarca la naturaleza humana, con el fin de que podamos ser hechos sus hijos.

¿Quién lleva a cabo la limpieza? ¡Dios! ¿Quién es limpiado? Yo. ¡Dios me limpia de todo lo que no es compatible con su naturaleza y que se opone a mi transformación! Este es un proceso muy importante y delicado. Su meta es “REGENERAR” o hacer de nuevo cada parte de mi ser para que pueda funcionar libre y naturalmente como un hijo de Dios.

Para estas alturas, tú comprendes ya que Dios sólo necesita de tu permiso y que no necesita, quiere o espera tus esfuerzos. Él es poderoso para regenerarte en una nueva criatura y tenerte listo para el próximo proceso de tu transformación en su hijo.

El tercer componente: la Renovación en el Espíritu Santo.

Como ya sabemos, Dios no quiere producir humanos limpios, sino transformar a los humanos en sus hijos y esto requiere un cambio de naturaleza.

La Renovación del Espíritu Santo, hace esto. Al ser limpiados por medio de la regeneración, nuestro ser es capaz ahora de aceptar la naturaleza de Dios. ¡El Espíritu Santo entonces procederá a implantarla en cada uno de nosotros, para luego enseñarnos y darnos poder para vivir en ella!

Cada aspecto de la naturaleza de Dios va a ser implantada y activada dentro de nosotros. Al recibirla seremos entrenados en como permitir que la naturaleza de Dios opere en nuestra existencia y mientras lo hacemos, experimentamos la vida misma de Dios: ¡La Vida Eterna! Es a través de este proceso que somos hechos compatibles con nuestro Padre y nuestro hermano mayor: Jesús! Así que, nuestro Padre ha preparado regalos y servicios asombrosos que cumplirán Su sueño en cada uno de nosotros. ¡Ser renovado es ser creado como un hijo o hija de Dios!

Pero no olvidemos por qué, Dios quiere que esto suceda. Leamos la conclusión de esta escritura asombrosa escrita den Tito 3.7

“para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”

¡Ser HEREDEROS! Ese es el sueño de nuestro Padre. ¡Su Familia siendo completamente capaz de recibir y disfrutar con Él la herencia que Él ha preparado para cada uno de nosotros!

En los siguientes episodios, tomaremos cada uno de estos componentes del sistema de transformación de nuestro Padre y aprenderemos como recibirlos y permitirle hacer Su sueño, nuestra realidad.

¡Nos vemos pronto!

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