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Continuemos ahora con el estudio de esta nueva identidad que se nos está dando para ser hechos Hijos de Dios, y surge la pregunta…¡Qué! ¿Dejar de ser humano? ¿Es posible eso? ¡Sí! ¡De eso precisamente se trata la transformación! Estamos siendo transformados de seres humanos a hijos de Dios.
Recordemos las declaraciones creativas que Dios ha hablado sobre nuestras vidas:

1. Yo NO soy engendrado de sangre, esto como dijimos trata con el arbol familiar biológico o genético.
2. Yo NO soy nacido de voluntad de carne, no pertenezco ya más a la naturaleza humana.
3. Yo NO soy nacido de voluntad de varón o de un padre humano.
4. ¡YO SOY NACIDO DE DIOS!
En este episodio vamos a tratar con el recibir cada una de estas verdades para que puedan operar en nuestro ser.
Primero, recordaremos quién es el responsable de hacer realidad cada una de estas cosas en nuestras vidas: ¡DIOS ES EL RESPONSABLE!
Segundo, enfatizaremos de nuevo que nuestra responsabilidad se limita a recibir Sus palabras y utilizar Su fe para creerle a El, y permitirle que El haga estas cosas realidad en nosotros.
Y ahora procedamos a enterder la transformación de nuestra identidad.
Para asegurarnos que estamos viendo estas cosas de manera correcta, recordemos la escena completa que nos ocupa como personas: Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza, y le dio a cada uno el poder para creer y para decidir individualmente. El Hombre, tanto el varón como la mujer, escogieron conocer el mal y maldijeron a sus descendientes, a una existencia que nosotros llamamos “humana”. Debido a la elección del Hombre para conocer el mal, la muerte entró a su ser y fue transmitida desde el primer ser humano a cada uno de sus descendientes. Este es el verdadero legado, que nuestro nacimiento de sangre nos ha dado como seres humanos.
Pero la otra parte de la historia es que Dios no abandonó su determinación por crear su propia familia y de hacerlo partiendo del género humano, y por eso escogió pagar con su propia vida el precio de nuestra culpa y comprar el perdón que nos permite acercarnos a El. Al hacer esto, Él hizo posible nuestra adopción dentro de su familia, y envió un mensaje vivo a cada individuo en la tierra, para que cada uno pueda hacer la desición más importante, la desicion de aceptar ó rechazar su invitación a ser transformado en su hijo.
Cuando cualquiera de nosotros aceptamos la invitación, Dios inmediatamente legaliza el estado de esa persona dándole el derecho de ser hecho su hijo, o de ser hecho su hija, a través de creer en el nombre del Mensaje: EL NOMBRE DE JESUS. Y luego, Dios prosigue a crear de nuevo al recién adoptado. ¿Cómo es eso de crearlo de nuevo? ¡SI! de hacerle nacer de nuevo dándole una nueva naturaleza: Su naturaleza.
¿Cómo hace esto? Lo hace por medio de la destruccion de su identidad humana, lo cual hemos llamado una creación negativa y la creación positiva de la identidad divina de este nuevo ser. Cada una de estas personas que aceptan su invitacion, ya no sera quien era antes, vuelve a nacer como hijo o como hija de Dios. ¡Ésto es verdaderamente asombroso!
Muy bien, pues con esta escena delante de nosotros, consideremos las implicaciones de cada una de estas declaraciones creativas.
1. Yo no soy engendrado de sangre.
Como hemos mencionado, tenemos un legado de sangre, desde el primer hombre hasta nosotros, y a través de nosotros para nuestros hijos, este legado es pasado de generación en generación. La constitución genética humana está manchada por la mortalidad y la corrupción. Todo el Hombre: Espíritu, alma y cuerpo, están sujetos a la corrupción y la muerte.
Entonces Dios inicia su trabajo de transformacion en este aspecto específicamente, porque viene a atacar este fundamento de nuestra existencia y a declararlo destruido cuando dice: ¡TÚ YA NO ERES NACIDO DE SANGRE! Ésto va a la esencia misma de tu identidad.
Mira las palabras de Jesús:
“Respondio Jesus y le dijo: en verdad, en verdad te digo, aquel que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”
Juan 3:3
Podemos ver en las palabras de Jesús que es absolutamente necesario nacer de nuevo, y estas palabras que Dios está declarando sobre nuestra vida, producen este nuevo nacimiento aunque hay mucho que aprender acerca de esta declaración en particular, por el momento sólo es necesario que recibas esta palabra viva y permitas que la fe de Dios, que viene en ella, se desate en tu espíritu para que la puedas creer, y Él te haga libre de tu nacimiento en la sangre humana.
2. Yo no soy nacido de voluntad de carne.
Esta segunda declaración trata directamente con la naturaleza que heredaste de tus ancestros. Como niño naciste con la naturaleza de tus padres, no porque la escogiste, sino porque te fue impuesta. Y luego creciste operando dentro de esa naturaleza, y aunque algunos nos comportamos mejor que otros, todos estamos sujetos a la esencia de la naturaleza con la que nacimos, porque es transmitida de un padre a sus hijos.
Entonces aquí está la segunda obra creativa de Dios: Detener ó ponerle fin a TU HUMANIDAD. Dios NO escogió reparar tu naturaleza humana. ¡Él escogió REEMPLAZARLA!
Esto es mucho muy importante: Éll escogio reemplazarla, y a ti y a mi nos corresponde recibir esta declaración y creerle con su fe para estar listo y permitirle instalar en nuestro ser una nueva naturaleza. ¡Deja que esta palabra te haga libre de tu naturaleza humana!
3. Yo no soy nacido de voluntad de varón: No soy el producto de un padre humano.
Esta última declaración creativa negativa viene a destruir y remover otra parte importantísima de nuestra identidad. Trata con la parte de nuestro ser que ha sido moldeada por nuestro padre humano. Cada uno hemos sido moldeados en diferentes maneras por la persona que nuestro papá es. Para muchos, esta persona es un desconocido por diversas razones; para otros, esta persona puede ser bien conocida y las experiencias vividas con él, pueden ser positivas ó negativas.
Debido al estado de la naturaleza humana, ningún padre humano es perfecto y de manera intencional o no, ninguno puede desempeñar completamente el papel que se espera de ellos.
Muchos de nosotros tenemos experiencias amargas y dulces con nuestros padres, y los que somos padres, sabemos bastante bien, que aunque quisiéramos hacer mas por nuestros hijos, hay cosas que no podemos hacer ó que sencillamente no deseamos hacer. Y por eso es muy común que, en cierto momento en la relación padre-hijos, haya rupturas y aún separaciones completas entre ellos.
Sin embargo los padres tienen una enorme influencia en cómo nos vemos a nosotros mismos. Nuestro valor, nuestra visión y nuestro carácter son moldeados e impactados de manera importantísima por nuestros padres, y esta es la razón por la cuál Dios aborda el tema de la paternidad directamente.
Aquellos que aceptan su invitación para ser adoptados en Sus hijos ya no serán más el producto de un padre humano. Cada uno será creado nuevamente, y volverá a aprender acerca de la relación Padre-hijo de una manera perfecta, con un Padre perfecto.
Estas tres declaraciones iniciales están diseñadas para liberarnos a cada uno, de nuestra atadura a la humanidad y de abrir un camino para que nuestro nuevo ser nazca. Es aqui donde entramos al reino del Creador, no como invitados, ó como cosas, ó como extranjeros, sino como ¡HIJOS NACIDOS DEL DIOS TODOPODEROSO!
¡En nuestro próximo episodio vamos a ocuparnos de la declaración asombrosa que nos hace HIJOS DE DIOS!
¡Nos vemos pronto!




ME ENCANTA!!!!