¿Cuál es la importancia de la visión en nuestras vidas?
Déjame explicarlo de esta manera: Nuestros ojos naturales, nos proveen los medios para movernos en la dirección que escogemos ir; quienes carecen de visión física, enfrentan un enorme reto para saber que hay más adelante, y que hacer para poder llegar a cualquier lado. Esto es exactamente, la función que la visión cumple en las cosas grandes de nuestras vidas, nosotros les llamamos deseos, metas, propósitos, etc. Pero en esencia, esto es VISION, es lo que somos capaces de ver más allá de nosotros, que luego escogemos y “caminamos” en ella.
Esto es precisamente, lo que Dios hará en los próximos pasos de tu proceso de transformación, Él estará añadiendo los elementos cruciales necesarios, para que tú poseas una visión precisa de lo que Él se ha comprometido a hacer en ti y para ti. Trabajemos en obtener un mejor entendimiento, de este tan importante componente de nuestra existencia.
Tú eres el dueño de tu visión, nadie más la puede tener por ti, y sólo tú puedes aceptar o rechazar las posibilidades que hay delante de ti, y como hemos visto en episodios previos, tú fuiste creado y equipado para tomar decisiones. Así que escoge sabiamente, como lo hiciste al aceptar la invitación de adopción por parte de tu Padre.
¿Cómo es moldeada tu visión? La visión es moldeada por lo que podemos ver, que podemos llegar a ser. Déjame ilustrarlo: Un niño recibe la visión de andar en bicicleta, cuando ve que alguien más lo hace, él crea una imagen de sí mismo haciendo exactamente lo mismo que ve hacer a la otra persona, especialmente si la otra persona es otro niño de aproximadamente su edad. Esta visión, enciende una chispa de curiosidad, que a su vez enciende el deseo de convertirse en ser él que monta la bicicleta, si el deseo es fuerte, llevará al niño a través del proceso de aprender, y capacitarlo para vencer los retos involucrados en el proceso, ¡incluyendo la negociación necesaria para obtener la bicicleta en la cual comenzar!
Cuando vamos creciendo, el proceso continúa igual, nos enfrentamos con muchas cosas y posibilidades cada día en nuestras vidas, pero cuando nos identificamos con una, y nos vemos convirtiéndonos en la persona que vemos, el proceso inicia otra vez, y nos metemos en el reto de hacer esa visión una realidad.
Lo mismo sucede con respecto a nuestra adopción y transformación, pero de manera mucho más grandiosa; ¡Sin la visión de convertirnos en un hijo o hija de Dios, no podemos avanzar! Primero que nada, nos encontramos a nosotros mismos en desacuerdo con nuestro Padre. ¡Él esta comprometido en transformarnos en sus hijos, y hacernos crecer para ser capaces de heredar su reino! ¿A qué nos hemos comprometido? ¿Estamos de acuerdo con esta visión para nosotros, ó nos conformaremos con menos de lo que Él ha pagado y preparado?
Un desacuerdo en la visión es un dilema que paraliza, todo puede estar listo para nosotros, pero si no estamos de acuerdo, porque nosotros no nos vemos siendo lo que se nos ha dado, entonces no participaremos en nuestra transformación, o vamos a querer renunciar, cuando el proceso vaya en contra de nuestras expectativas. Así que, tomemos un momento para asegurarnos de que estamos listos para comprometernos a ser transformados, porque estamos listos para aceptar la transformación de nuestra visión, éste es el punto de partida de Dios.
- ¿Has empezado ya a “verte” como el hijo de Dios amado, de gran valor y adoptado que Él ve en ti?
- ¿Te ves a ti mismo perdonado? (¿Has recibido y aplicado el pago que Jesús hizo por todas tus faltas?)
- ¿Te ves a ti mismo pagado por todas las ofensas que otros han cometido contra ti?
- ¿Te ves como el dueño del derecho para ser hecho hijo de Dios? ¿Lo estás usando para ser transformado?
- ¿Ves a Dios como tu Padre?
- ¿Es Dios responsable de ti y por ti, como tu Padre? ¿Se ha comprometido a ser tu Padre por siempre?
- ¿Has hecho “descansar” TODO tu pasado, presente y futuro en el compromiso, poder e integridad de carácter de tu Padre?
(¿Has dejado tus esfuerzos para permitirle a Él ser el hacedor?)
Si puedes contestar “SI” a ti mismo en cada una de estas preguntas, ¡lo estás haciendo excelentemente!, y estás listo para recibir la siguiente fase de tu transformación, y comprobar con mayor y mayor claridad que tú eres un hijo de Dios.
Pero si por el contrario, has contestado “NO” a todas o algunas de estas preguntas, por favor toma tiempo para repasar los episodios previos, y RECIBE las palabras vivas que tu Padre te ha hablado, déjalas penetrar en tu espíritu y capacitarte, para creerle a Él! Después, continúa recibiendo su Palabra mientras tú la pruebas, y le dejas que la compruebe en ti una y otra vez. ¡Permítele empezar la transformación de tu visión, para que te puedas ver a ti mismo convirtiéndote en un hijo de Dios, por medio del mismo poder creador que hizo de todo el universo una realidad!
¡Nos vemos en el próximo episodio!


