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El método de Dios para mi transformación.
Como podrás notar ahora, el ser adoptado como un hijo de Dios no se compara en nada a una adopción humana. La adopción de Dios abarca la transformación de todo tu ser a una nueva creatura; y pronto estaremos dando los detalles de que y cómo hace Dios esto. En este episodio estamos interesados en darte una visión más clara y profunda del método universal que Él usara para lograr su costoso sueño.
“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.“ (Juan 1.12)
Para poder comprender este método asombroso y poderoso necesitamos concentrarnos en una palabra y un elemento clave: CREER.
Hemos dedicado mucho tiempo enfatizando el hecho de que tú estás a cargo de la toma de decisiones que determinan tu existencia, y que todo el programa de Dios para hacer realidad su deseo para tu vida, hace de este el factor más importante de todos. ¡Todo está sujeto a tu aceptación y tus decisiones! Y esto es así porque esto es el Amor, amándote y respetándote.
Sobre esta verdad, debemos introducir otra verdad importante, una que es completamente contraria al entendimiento humano;
De aquí en adelante, TODO lo que Dios, tu Padre te diga que seas o hagas, ÉL SE COMPROMETE A HACERLO EN TI Y A TRAVÉS DE TI.
Verás, bajo la naturaleza humana, nosotros teníamos que hacerlo todo en nuestras propias fuerzas y por nuestros propios medios. Se nos fue dicho qué hacer y teníamos que conseguir los recursos necesarios para poder lograrlo. Este es el caso con la ley de Moisés y es la forma que manejan todas las religiones. Sé te informan los requerimientos que debes cumplir para estar en lo correcto, tener derecho a ser aceptado, etc. Esto fue la consecuencia de la fatal decisión de Adán y Eva: la desconexión de la fuente de vida y el poder verdadero para vivir. ¡Pero eso ya se acabó para ti y para mí! ¡Ahora nosotros, somos poseedores del derecho a ser hijos de Dios! Así que debemos comprender como obran las cosas bajo esta nueva existencia que se nos ha dado.
Regresando al texto citado en Juan 1.12, podemos ver que existe una condición para los receptores de la autoridad para ser hechos hijos de Dios: Creer. Esta palabra denota un estado activo, continuo y siempre presente. Es algo que debemos estar haciendo sin cesar: El acto de ejercitar el creer en el nombre de la Palabra Viva: Jesús. “a los que creen en su nombre”
Existe una razón poderosa para que esto sea así; ¡Nosotros seremos creados como hijos de Dios y Él es el Creador! Sólo a través de él es esto posible, pero nuestra autoridad se establece en el hecho de que debemos estar de acuerdo, si no él no nos creará como un hijo de Dios. ¿Cómo ejercitamos nuestra autoridad? ¡Creyéndole a Él! Este acto de nuestra parte le permite llevar acabo su obra creativa en nuestro ser.
Ahora bien, ¿de dónde proviene el poder para creerle? ¿Se espera que nosotros produzcamos el creer y de alguna manera tengamos los recursos necesarios para mantenernos creyendo en todo tiempo y bajo cualquier circunstancia? La respuesta es ¡NO! ¡DIOS NOS HA PROVISTO CON LOS MEDIOS NECESARIOS PARA CREELE! Veamos como opera esto.
Debido a nuestro diseño a la imagen de Dios, cada uno de nosotros tenemos la habilidad para experimentar el creer, esto es una capacidad y una experiencia asombrosa. Nosotros podemos depositar esta capacidad en una persona, una cosa, una teoría o cualquier cosa que escojamos y esto es el factor clave: Nosotros depositamos nuestra capacidad de creer por medio de nuestra elección. ¿Alguna vez te has equivocado en lo que creías que era verdad? ¡Todos nos hemos equivocado! De hecho, ésto sucede tan seguido que los resultados finales nos han forzado a dudar o a caer en incredulidad. Muchos de nosotros crecemos más para ser incrédulos que para ser creyentes, porque la experiencia humana nos lleva a la desilusión, la cual nos lleva a la incredulidad.
Traigamos estos factores a la relación que Dios ha iniciado con nosotros como sus hijos. Es una relación que requiere de nuestra voluntad a participar, por lo tanto requiere que creamos. Pero estamos tan llenos de dudas que cuando se trata de Dios, vienen muchas explicaciones humanas de si él existe o no, y que quiere o demanda de cada uno de nosotros, etc. Muchos de nosotros hemos depositado nuestra creencia en esta o aquella religión esperando alcanzar una vida y destino mejor y hemos respaldado esta creencia con acciones costosas de auto disciplina, sacrificio, devoción, etc. ¿Pero cuál de todas estas acciones ha transformado nuestra humanidad? ¿Qué nos ha liberado de la corrupción que hay en la naturaleza humana?
Aquí es donde se marca la diferencia absoluta entre todas las creencias humanas y las religiones en contraste con el Mensaje Vivo y las acciones de nuestro Creador verdadero: Él se ha comprometido con cada uno de aquellos que reciben su Palabra. Por lo tanto, asume la responsabilidad de capacitarnos para creerle. Esto es su trabajo y sólo él nos habilita para cumplir esto y cada uno de los requerimientos de nuestra nueva existencia como sus hijos. Creer, entonces, es el resultado de lo que Dios hace en nosotros para que seamos capaces de creer. ¿Cómo lo hace?
“Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.“ (Romanos 10:17)
La fe es la solución que Dios ha provisto. La Fe es la que nos habilita para creerle y mantenernos creyéndole. La fe es un poder divino: ¡El poder para creerle a Dios! El pensamiento humano conceptualiza la fe, nuevamente, como algo que nosotros producimos en y por nosotros mismos. ¡No tiene sentido! DIOS NOS DA A CADA UNO DE NOSOTROS SU FE. ¿Cómo? ¡La fe de Dios viene dentro de cada uno y en cada palabra que él habla! Esto es absolutamente asombroso. Dios nunca habla a la ligera, Él siempre habla con intención y compromiso. ¡Cuando él habla el Mensaje de invitación para que nosotros nos convirtamos en sus hijos, Él incluye toda la fe necesaria para habilitarnos para creerle! Es por esta razón, que es tan importante recibir su Palabra. Una vez que la recibimos, la Palabra es desempacada en tu interior y suelta la fe de Dios. ¡LA FE, ENTONCES, EMPIEZA A TRABAJAR Y COMO RESULTADO TU ERES CAPAZ DE CREER Y MANTENERTE CREYÉNDOLE!
En ese preciso momento y durante todo el tiempo en que te mantengas creyéndole, Dios se compromete a cumplir la Palabra que te ha hablado. ¡Así es como opera esto!
¿Notas cuán maravilloso es todo ésto? Anteriormente nuestra capacidad de creer dependía de nuestras experiencias, lógica, conocimiento, ignorancia, miedo, terquedad, etc. Pero ahora tiene una fuente singular, poderosa e inequívoca: ¡La boca de Dios! Lo que Él nos dice a cada uno de nosotros tiene el poder de habilitarnos el poder creerle y activar, por lo tanto, su compromiso con nosotros.
Entonces, aquí está el método que Dios usará para llevar a cabo la transformación de nuestro ser de un humano mortal a un hijo de Dios:
1. Él me habla palabras vivas; palabras que son espíritu y son vida; palabras llenas de Fe: el poder para creerle. Palabras que manifiestan su voluntad y su compromiso para que yo pueda ser y hacer todo lo que ellas expresan.
2. Yo recibo Sus Palabras Vivas y Poderosas.
3. Su Palabra penetra en mi espíritu y desempaca la FE.
4. La FE me da el poder para creerle.
5. Yo ELIJO usar el poder de la Fe y depositar en Él este gran poder de creerle.
6. Dios está ahora comprometido para llevar a cabo Su Palabra en mí.
7. ME MANTENGO ESCUCHANDO SU PALABRA PARA QUE SU FE CONTINUE CAPACITANDOME PARA PERMANECER CREYENDOLE.
8. ¡El Espíritu de Dios en mí, trabaja para hacer que la Palabra Hablada sea una realidad en mi, en mi conducta y en mi ser completo!
¡Esto es completamente ASOMBROSO! Esta es la razón por la cual esto no es una religión, esto no es de hombres, esto no es un juego, esto no depende de lo que yo pueda hacer, sino que ¡ESTO SE BASA EN EL PODER DE DIOS PARA REALIZAR LA PALABRA QUE ME HA HABLADO!
Observa lo que dice al respecto:
“así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:11)
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35)
“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.“
(Mateo 4:4)
Hay muchas otras referencias en la Biblia que hablan del compromiso inquebrantable que Dios tiene con su Palabra, pero estas cuatro dejan bastante en claro el punto:
La primera referencia, nos da luz en la razón por la cual Su Palabra puede crear en nosotros un hijo o hija para Él: ¡Las palabras que Él habla son espíritu y son vida! ¡Es por esto que cada vez que nosotros recibimos lo que Él nos dice, nos va a dar lo que nos esta diciendo!
La segunda afirma su compromiso para hacer lo que dice y que su Palabra tiene el poder para hacerlo.
La tercera declara que su Palabra permanece para siempre, que es eterna. Así que, cuando Él habla acerca de algo o alguien, ¡su palabra no será cambiada! ¡Esta es la base de nuestra seguridad por siempre!
Por último, la cuarta referencia establece que nosotros existimos por causa de lo que Él dice. Como sus hijos en transformación, tú y yo somos lo que somos porque Él lo ha dicho así. Claro está, que Él ha hecho todo lo necesario para realizar lo que dice. ¡Ese es el poder de nuestra adopción! ¡Así de sólida es nuestra nueva existencia! ¡Somos hijos de Dios para SIEMPRE! ¡Él vera que se cumpla!
Aún hay tanto por descubrir, tanto por escuchar de Dios hablarnos acerca de nuestra vida nueva como hijos, ¡Tanto que descubrir y probar! Y nos vamos a ocupar de eso en los capítulos siguientes, pero en este momento, nos haría muy bien echarle un vistazo al viaje que hemos emprendido hasta ahora en el camino de alcanzar nuestro verdadero destino. ¡Somos hijos de Dios! Dios nos ha adoptado a cada uno de los que hemos decidido recibir su invitación, estamos aprendiendo y experimentando su verdad y amor para todos y cada uno de nosotros.
En nuestro próximo episodio, daremos un breve repaso de lo que hemos descubierto hasta ahora.
¡Hasta entonces!
El método de Dios para mi transformación
Como podrás notar ahora, el ser adoptado como un hijo de Dios no se compara en nada a una adopción humana. La adopción de Dios abarca la transformación de todo tu ser a una nueva creatura; y pronto estaremos dando los detalles de que y cómo hace Dios esto. En este episodio estamos interesados en darte una visión más clara y profunda del método universal que Él usara para lograr su costoso sueño.
“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.“ (Juan 1.12)
Para poder comprender este método asombroso y poderoso necesitamos concentrarnos en una palabra y un elemento clave: CREER.
Hemos dedicado mucho tiempo enfatizando el hecho de que tú estás a cargo de la toma de decisiones que determinan tu existencia, y que todo el programa de Dios para hacer realidad su deseo para tu vida, hace de este el factor más importante de todos. ¡Todo está sujeto a tu aceptación y tus decisiones! Y esto es así porque esto es el Amor, amándote y respetándote.


