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Mientras consideras la invitación que el Creador te ha hecho para que seas adoptado y transformado en su hijo o en su hija, es probable que tu conciencia te impida aceptarla, porque la sola idea de acercarte a Dios puede provocar en ti un agudo sentido de culpabilidad y de amargura. La mayoría de nosotros nunca lo decimos en voz alta, pero en el fondo resentimos plenamente lo que nos ha sucedido, tanto como lo que NO nos ha sucedido, lo resentimos de la misma manera que lamentamos nuestros errores, y los daños que ellos nos han traído a nosotros mismos y a los demás.
Muchos de nosotros estamos intentando corregir nuestras vidas por medio de hacer cosas buenas, para compensar las malas quehemos hecho; por otro lado, algunos de nosotros creemos que le vamos ganando a esa ecuación, porque en nuestra propia estimación, el bien que estamos involucrados en hacer supera lo malo que hemos hecho. Sin embargo, cuando se trata de la cuestión de estar ante el Creador nos estremecemos intuitivamente, porque tememos que el veredicto que anuncie cuando juzgue o pese nuestra existencia, nuestras elecciones y acciones, no sea favorable.
El razonamiento humano, funciona en base a méritos y por lo tanto, en base a derechos ganados sean positivos o negativos. Dios está perfectamente consciente de esta condición, en cada uno de nosotros. Desde el niño más joven que ya razona, a la persona de más edad en la tierra, todos conocemos y cargamos con culpabilidad y amargura, es por eso, que es aquí donde el Creador empezó a hacer posible nuestra Adopción. El enfrentó estos poderosos y devastadores factores y los solucionó perfectamente.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Juan 3:16-18
¿Recuerdas el caso de la peor decisión hecha? El querubín caído previó que cuando el hombre tomara la elección incorrecta seria destruido, pero esto no sucedió. En la escritura leída, podemos ver la razón detrás de la decisión del Creador. A fin de preservar al hombre, y dar a cada persona la oportunidad de tomar la decisión eterna sobre su destino, la decisión para la cual cada uno fue creado, que es recibir o rechazar la invitación de su adopción, Dios estaba dispuesto a pagar el máximo precio SU PROPIA VIDA. Este es el precio de nuestra adopción: LA VIDA MISMA DE DIOS. Nada menos. ¿Puedes ver lo que esto dice respecto a ti? ¡Este es el enorme precio que tú vales para Dios!
Todos nosotros, luchamos con nuestra “autoestima” y nuestra “auto-imagen”, y tenemos esta lucha porque cuando el hombre fue transformado en humano, Dios declaró que su nuevo valor era “polvo”; sin embargo para Dios, este “polvo” tiene un propósito y un destino singular: Ser transformado en sus hijos a través de la adopción. Por eso, para El …¡ Lo vale todo! Esta es y por siempre será, la demostración de amor más grande que jamás se haya hecho, y ese pago fue hecho por ti y por mí, y por cada persona en la tierra, para que la invitación de adopción, llevara el peso de todo el universo y aun más. Es una invitación SERIA. Fue preparada antes de la creación del mundo, y ha sido ejecutada con absoluta perfección para que nada nos impida recibirla. Es tan importante entonces, que trabajemos en comprender por qué la vida de Dios, tenía que ser ofrecida como pago para poder hacer posible nuestra adopción.
En el episodio anterior, vimos a qué grado tan terrible llegó la corrupción humana, y también vimos la obstinada intención de nuestra raza a continuar en el destructivo camino de la maldad. También vimos, que la naturaleza humana es transmitida de generación en generación, sin que exista la posibilidad humana de deshacer lo que Adán y Eva iniciaron, ese trágico día en el Huerto del Edén. Consecuentemente, Dios evaluó nuestra especie, y afirmó: Todos pecaron”; por lo tanto, todos son culpables, sin excepción, pero es a estos seres culpables a los que El tiene la intención de adoptar. Dios no está para nada engañado, ni tampoco ignora nuestra condición, y aún más importante que esto, no puede y no va a cambiar la verdad con respecto a nuestra situación. El mal es el mal, el bien es el bien, lo negro es negro y lo blanco es blanco, sin sombras en medio.
Además de esto, todo en su reino está regido por leyes, leyes eternas, de vida y perfección. Ellas nunca necesitan revisión porque son perfectas, y es precisamente esa ley perfecta la que establece que la pena del pecado, es decir, la práctica del mal, es muerte. Así que, ¿cómo podría el Creador, cumplir su apasionado sueño de crear su familia con criaturas que son culpables de muerte? ¡Culpables de muerte eterna! Había una sola manera, y esta manera, era mediante el pago de su condena. Éste sería el costo de la adopción de tales criaturas. Y eso es precisamente lo que decidió hacer:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.”
Juan 3:16,17
Hay tanto que aprender acerca de este asombroso e irrefutable acto de Dios hacia el hombre, y tenemos toda nuestra vida para hacerlo. Pero en este episodio, es preciso ver por lo menos tres partes vitales que están contenidas en la decisión tomada por el Creador y las acciones que se llevaron a cabo, para hacer realidad la posibilidad de adoptarnos a todos y cada uno de nosotros.
Primero: Este es el mayor acto de amor jamás hecho. No se trata de un sentimiento, tampoco fue algo que los humanos hicimos hacia a Dios, no fue recíproco porque continuamente elegíamos lo contrario, y cuando éramos enemigos de Dios, entonces él dio su vida por nosotros.
Segundo: El pago tenía que ser perfecto. En otras palabras, sólo podría hacerse una sola vez en la eternidad. La única manera de hacer posible la adopción de los seres humanos para hacerles hijos de Dios, era eliminar el mal de sus seres y pagar por todas y cada una de las malas obras, es decir el PECADO cometido por cada persona de la humanidad, desde el primero hasta el último de ellos y la sentencia era la muerte de cada una.
Ninguna otra criatura en el universo entero ascendía al valor de la deuda que los seres humanos habíamos acumulado, ni tampoco se podía crear una criatura para ese fin. Sólo quedaba una alternativa: La vida misma de Dios. Esto sería el pago perfecto, singular y eterno, que irreversiblemente cumpliría la sentencia de la ley. Y aunque el costo era tan grande, el resultado sería exactamente lo que El más desea: ¡SU FAMILIA! Esta es la dimensión del amor que nos tiene, suficiente para pagar con su propia vida el precio de nuestra redención.
Así que, permíteme compartirte de la manera más breve, cómo sucedió y que ocurrió cuando Dios hizo el pago por nuestra culpa.
El mensajero, la Palabra viva de Dios, se hizo carne tomando la forma de hombre al nacer de una mujer, tal y como el Creador había prometido en el relato de Génesis 3. Pero El vino como Hijo de Dios, para que pudiéramos tener una visión de quién y cómo es Dios, y para que nos explicara el propósito de la existencia de los seres humanos, que es Ser transformados en la familia de Dios. Es decir que al verle, pudiéramos comprender la invitación a ser hechos como él es: Hijos de Dios.
Al nacer como hombre, fue nombrado Jesús. Viviendo entre los seres humanos nos reveló por primera vez, la naturaleza misma de Dios y lo que el bien es, y nos lo reveló porque eso es su naturaleza. Luego, se ofreció a sí mismo como pago por la condena de los humanos, y fue clavado en una cruz. Mientras estaba colgado en la cruz, fue cargado con todos los pecados que se hayan cometido en el pasado y que serían cometidos en el futuro. Solamente Dios puede hacer esto. La cantidad de pecado era tanta, que Jesús mismo fue transformado en pecado.
En ese horrible momento en el tiempo, Dios ejecutó entonces su sentencia judicial sobre el pecado, sobre todo pecado y lo destruyó en ese cuerpo en la cruz. Toda la culpa y condenación que era el derecho de los seres humanos se pagó ahí, una sola vez y para siempre. Jesús murió para que nuestro pecado fuese pagado legalmente, y como resultado, cada uno de nosotros seamos hallados sin culpa ó deuda legal, y así podamos ser adoptados como sus hermanos, HIJOS DE DIOS.
Tercero: ¡El pago ESTÁ HECHO! Esto significa que NO PUEDE SER DESHECHO. Dios no le preguntó a nadie si queríamos ser redimidos, perdonados ó adoptados. Lo hizo por lo que Él es: “AMOR”. Y el pago está absolutamente hecho. Estas fueron las últimas palabras de Jesús en la cruz: “CONSUMADO ES”. Por favor contempla y recibe en tu ser esta maravillosa verdad. ¡TÚ VALES LA VIDA DE DIOS! ¡EL YA HIZO EL PAGO PARA HACER POSIBLE TU ADOPCIÓN A SU FAMILIA!
La prueba de que el pago es válido, es la resurrección de Jesús. Él fue resucitado victorioso sobre el pecado, sobre la muerte y sobre el mal, y ha obtenido salvación eterna para todos los que le reciban. ¿Qué queda por hacer? Una sola cosa: RECIBIR LA INVITACIÓN QUE DIOS TE HA HECHO.
Para mí, esto es algo que me desconcierta por completo. El amor de Dios por nosotros, es tal que nos trata individualmente con el mismo respeto, que él tiene por sí mismo. Él no impone su voluntad sobre nosotros, sino que nos comunica respetuosamente, su amor y su voluntad para nosotros y nos pide que elijamos aceptar su amor. Por favor, mira sus palabras nuevamente, pero ahora puestas en la primera persona para que puedas ubicarte en ellas:
“Porque de tal manera Dios me amó, que dio a su Hijo unigénito, para que si yo elijo creer en El, no me pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgarme, sino para que yo sea salvo por medio de El. Si creo en El no soy condenado; pero si no creo, ya he sido condenado, porque no he creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Juan 3:16-19
Como puedes ver, todo lo que Dios ha hecho por ti está a tus pies para que tú puedas hacer tu elección personal. Los demás, comenzando con Adán y Eva, han tomado decisiones que han afectado tu vida sin tu consentimiento ó participación. Pero ahora, por lo que Dios ha hecho por ti y por mí, y por todos y cada uno de nosotros, tenemos la oportunidad de elegir de nuevo. Tenemos la oportunidad de DECIDIR NUESTRO DESTINO POR NOSOTROS MISMOS. Es así como se nos ha hecho justicia. ¡Ya no somos víctimas! Cada uno de nosotros podemos hacer nuestra propia elección.
Así que, aquí estás ahora: Te encuentras ante el amor de Dios, no ante su juicio o su ira. Él no exige que te conviertas en una mejor persona, que cambies tu forma de ser, que dejes esto o aquello antes que Él pueda aceptarte y puedas acercarte a su presencia. Él ha hecho lo imposible para que puedas llegar a él y RECIBIR PERDÓN. ¡Sí! Perdón es el resultado del pago realizado por todos tus pecados.
¿Cómo conseguirlo? Recibiendo a JESUS. EL ES PERDÓN PORQUE EL ES EL PAGO POR TU CULPA. Esto no es nada complicado, esto no es una religión a la que debes ingresar y practicar. ¡ESTE ES EL PUNTO DE ENTRADA A LA VIDA! La vida eterna que equivale a ser hecho Hijo de Dios; inicia recibiendo el perdón que Jesús es.
El perdón también paga por todos los males que han sido hechos en contra tuya. Recibir el perdón, es recibir la muerte de Jesús en pago a todos los agravios cometidos en tu contra. Desde la elección mortal de Adán y Eva, hasta la última ofensa que será cometida contra ti. ¡EL PERDÓN TE LIBERA DE TODA AMARGURA!
Al recibir a Jesús, recibes la invitación para ser adoptado. Él es la Palabra que crea y ha creado todo lo que existe. Él es el mensaje de la adopción. Él es el pago de la deuda humana. Él es EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, y nadie puede llegar al Padre (como un hijo adoptado), excepto a través de él. Como puedes ver, no hay nada ni nadie, que pueda impedir que obtengas tu destino. No hay acusación, acción ó argumento, que te pueda negar lo que el amor ya te ha dado. Sólo tú puedes decidir aceptarlo o rechazarlo. Es por esta razón que Dios dice:
“..el que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”.
Juan 3:18
Pero ¿por qué rechazar el único y verdadero amor del unigénito Hijo de Dios? Es así de sencillo y accesible. Dios está presente contigo en este momento. Su Espíritu te rodea ahora mismo esperando tu respuesta. Si abres la puerta de tu corazón, y con tus propias palabras invitas a Jesús a entrar a tu ser, LA VIDA entrará a tu ser, LA VERDAD entrará a ti, EL PERDÓN entrará a tu espíritu, y el Creador creará en ti un hijo de Dios.
¡Continúa en nuestro próximo episodio!





Buen dia, solamente una aclaraciòn:
“Mientras estaba colgado en la cruz ,fue cargado con todos los pecados que “jamàs”??se hayan cometidos, y que serian cometidos en el futuro”, hay un error de transcripciòn con la palabra”JAMAS”.
Jesus cargò con los pecados pasados, presentes y futuros. Es este el concepto…..verdad??
Gracias.
Así es Nancy.
Hola, sol digo que preocupaos mas de encontrar a dios y hacer el biem ,en vez de contar una y otra vez lo sucedido,
lo echo echo esta ¿. OK?
creo q es muy importante recordar lo q Dios hizo por nosotros, primero porq hay gente q no lo sabe y segundo porq nosotros muchas veces lo olvidamos
Mejor aun, es el ser establecidos en la nueva naturaleza; pues en ella, nuestra comunion con quien nos ama de tal manera, es continua. Bendiciones!