05. La Decisión más trágica que se ha hecho

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Recordemos  la situación que enfrenta el hombre en este punto en su historia:

El Creador le ha introducido a otra opción respecto a su existencia, y tarde ó temprano tendrá que elegir una de las dos opciones. Tanto el varón como la mujer están rodeados de belleza y perfección; ésto es absolutamente normal para ellos, pues no conocen otra cosa.  Cada día de su existencia está lleno de asombro, y de nuevos descubrimientos de lo que el huerto contiene. Son visitados diariamente por el Creador, quien llega con el fresco del día, para pasar tiempo con ellos y construir sobre las lecciones del día anterior. Ellos no tienen concepto alguno de lo que es preocupación, temor, o desesperación. No hay ninguna forma de lujuria en ellos, no hay culpabilidad, ni ira, etc.; existen en una ausencia absoluta del mal.

 

 

Pero ahora, el Creador ha introducido la revelación de que hay otro tipo de existencia, una existencia que Él llama: Muerte. Solo podemos preguntarnos lo que eso significó para el hombre, cómo lo interpretaron y cómo razonaron sobre este asunto, en ese momento en su historia. Lo que es evidente, es que nunca habían tenido contacto con el mal, y por lo tanto, no tenían algún contexto con el que pudiesen juzgar las consecuencias de la mencionada elección. Sabían claramente, que la muerte no era lo que el Creador quería para ellos, pues se los había manifestado. Mira lo que dice:

 

 

“Y ordeno el Señor Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas ciertamente morirás.”

Gen. 2:16-17

 

En ese conocimiento, pasó un tiempo del que no tenemos un registro exacto y pasó el tiempo sin cambio alguno, porque la palabra del Creador era suficiente para ellos. No tenían ninguna razón para dudar de él, de hecho, no sabían cómo dudar. Pero para el Creador, era importante que el hombre llegase al punto de hacer su elección, porque éste era el objetivo fundamental de su existencia, y el Creador había preparado una manera de conducir al hombre al punto de decisión.

 

Para lograrlo, Dios tomó a un prisionero que había estado por un largo tiempo en la tierra, pero carecía de cuerpo físico con el cual hacer contacto con las criaturas puestas en el planeta. Se trataba de aquel ser que había sido el glorioso querubín, pero ahora con un nuevo nombre: Satanás (que significa enemigo) y Diablo (que significa: falso acusador, traductor ó mentiroso.) A este prisionero, Dios deliberadamente  le permitió habitar una de las criaturas animales que había hecho;  le permitió habitar dentro de la serpiente. Una vez que cuenta con un cuerpo y puede movilizarse y comunicarse, este espíritu, pone en marcha un plan destinado a destruir el sueño de Dios para el hombre.

En su pasado había logrado con éxito engañar a muchos seres celestiales, provocando que se traicionaran a sí mismos y traicionaran a su Creador.  Ahora, con esta inesperada oportunidad, decidió volver a utilizar su arte, para seducir al hombre a cometer el mismo error fatal.  Al fin, llegó el día en que la serpiente lanzaría su ataque. De entre la pareja que el hombre era, había seleccionado cuidadosamente a la mujer llamada Eva, como el candidato más probable para su propósito. ¿La razón? Ella no había estado presente cuando el Creador explicó al varón, Adán, el peligro de la elección ante él;  Adán a su vez, se lo había explicado a Eva, y fue por esta razón, además del papel que Eva desempeñaba en la vida de Adán, que la serpiente vio en ella su mejor oportunidad de éxito. Estudió y seleccionó cuidadosamente, las palabras que le permitirían lograr su malévolo plan y dijo a la mujer:

 

“¿Es verdad que Dios ha dicho: No coman de ningún árbol del huerto? Y la mujer dijo a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del huerto, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: No coman de él, ni le toquen, no sea que mueran. Entonces la serpiente dijo a la mujer: Muriendo no morirán, porque Dios sabe que el día que coman de él, sus ojos serán abiertos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.”

Génesis 3:1-5 Litv.

 

Toda la estrategia de Satanás se basaba en una pregunta. Sí, una pregunta infestada con un propósito nefasto: Sembrar duda y lujuria, o concupiscencia en el corazón o el espíritu del hombre. La serpiente había estudiado cuidadosamente el diseño de la criatura llamada hombre; podía ver en ellos la semejanza del Creador.  fueron hechos a su imagen; así que sabía que eran especiales para Dios, quien es su más odiado enemigo.  También aprendió que al hombre se le dio libre voluntad y auto-control, tenía por diseño el poder de elegir y la capacidad de creer, y sabía que el Creador respetaría las decisiones que ellos tomaran. Observó también  cómo el Creador les visitaba a diario y les instruía. La serpiente sabía por su larga historia en el reino del Creador, que el hombre era singular en su diseño, y por lo tanto, el propósito de su creación tenía que ser enormemente grande e importante para el Creador. Por eso le pareció que el Creador había cometido un grave error, al permitirle contactar al Hombre. Debido a ese aparente error, creyó tener a su alcance la posibilidad de arruinar el propósito del Creador para el hombre, y esta pregunta era la clave para lograrlo.

 

¿Qué contenía su pregunta? En primer lugar, el señuelo para llevar a la mujer a aceptar una conversación, que le permitiese sembrar  en su mente su corrupta semilla. La mujer, totalmente ignorante de lo que la serpiente tramaba, accedió a conversar con esta interesante criatura, de la cual nunca se había percatado con anterioridad. Una criatura que podía hablar con ella, así que procedió amablemente a corregir lo que ella consideraba solo era un comentario inofensivo. Eva repitió las instrucciones del Creador en relación con el fruto prohibido:

 

“Y la serpiente dijo a la mujer, con que Dios les ha dicho que no coman de ningún árbol de huerto?  Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: No coman de él, ni le toquen, para que no mueran”.

Gen.3:2-3

 

Eva no sabía lo que era la muerte, pero si sabía por conducto de Adán, que la muerte era algo que no necesitaban. La serpiente vio con agrado su éxito inicial. La mujer había aceptado sostener una conversación con esta interesante criatura, y ahora había llegado el momento de arrojar el anzuelo:

 

“Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no morirán, pues Dios sabe que el día que de él  coman, serán abiertos sus ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.”

Gen.3:4

Estas palabras golpearon con una extraña fuerza el corazón de la mujer. La serpiente le decía que ellos no habían entendido lo que Dios había querido decirles. Esa cosa que el Creador llamaba “muerte”, no era algo malo en absoluto. Era lo que necesitaban conocer si querían ser como Dios. Dijo que Dios conocía tanto el bien como el mal, y esto es lo que a ellos les faltaba, y lo que estaba impidiéndoles ser todo lo que podían llegar a ser.  ¡Eso fue todo! Allí terminó la conversación, y ahora la serpiente, observaría cuidadosamente el curso que sus venenosas palabras tendrían dentro de la mujer. Sabía que si llegaba a creerlas, ella misma se ocuparía de convencer a Adán para acompañarle en su decisión, de modo que observa y espera.

 

El relato de Génesis no especifica el tiempo que transcurrió entre la conversación de la serpiente con la mujer, y la siguiente escena, pero lo que podemos ver, es que la mujer había pensado y considerado las palabras de la serpiente con mucho cuidado, hasta que empezaron a cobrar sentido para ella:

 

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría. Y tomó de su fruto, y comió, y dio también a su marido, y él comió. ”

Gen. 3:6

¡Funcionó! Pensó la serpiente: “Ahora, el Creador tiene que hacerle al hombre lo mismo que me hizo a mí, tiene que  consumirlo, y el hombre me ayudará a probar que Dios es injusto”, razonó la serpiente.  En episodios próximos, regresaremos a tratar sobre este trágico acontecimiento, a fin de comprender lo que aquí sucedió en más detalle, y cómo se relaciona con la invitación que el Creador nos hace para ser sus hijos.  Sin embargo en este momento, estamos interesados en llegar a ver lo que ocurrió cuando el hombre, tanto varón como mujer, eligieron creer la interpretación que la serpiente dio a las palabras de Dios como la verdad, y en consecuencia comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal:

 

“Y los ojos de ambos se abrieron y conocieron que estaban desnudos. Y entonces cosieron hojas de higuera, y se cubrieron.

Y se oyó el ruido de  Dios caminando arriba y abajo en el jardín bajo la brisa del día. Y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Creador en medio de los árboles del jardín. Y  Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?

Y él dijo: He oído tu sonido en el jardín, y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí. Y Dios dijo: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comer?

Y el hombre respondió: La mujer que me diste para estar conmigo, ella me ha dado del árbol, y yo comí.  Y  Dios dijo a la mujer, ¿Qué es lo que has hecho? Y la mujer dijo: La serpiente me engañó, y comí. Y el Señor Dios dijo a la serpiente: Por haber hecho esto, maldita serás más que todos los animales y más que todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás y polvo comerás  todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje, él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.

A la mujer dijo: En gran manera multiplicare tu dolor en el parto, con dolor darás a luz a tus hijos, y con todo, tu deseo será para tu marido y él tendrá dominio sobre ti.

Entonces dijo a Adán: Porque has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual yo te ordene diciendo: No comerás de él, maldita será la tierra por tu causa, con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida, espinos y abrojos te producirá y comerás de las plantas del campo. Con sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra. Porque de ella fuiste tomado, pues tú eres polvo y al polvo volverás.

Y Dios hizo vestiduras de piel para el hombre y su esposa, y los vistió.

Entonces el Señor Dios dijo: He aquí el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Cuidado  ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Y el Señor Dios envió al hombre fuera del  huerto de Edén, para que labrara la tierra de la que fue tomado, expulsó pues al hombre, y al oriente del huerto del Edén puso querubines y una espada encendida que giraba en todas las direcciones para guardar el camino del Árbol de la Vida.”

Gen. 3

 

 

Aquí está la decisión más trágica de la historia del hombre,  la decisión de elegir la muerte en lugar de la vida, el mal en lugar del bien. Sin embargo, la serpiente estaba totalmente molesta e insatisfecha con el resultado. ¡El hombre no fue consumido!  Dios tuvo misericordia de él, y además, Dios se comprometió a rescatarlo a través de uno que nacería de la mujer, uno que aplastaría la cabeza de la serpiente.  ¿Cuál era el plan del Creador? Tendría que averiguarlo con tiempo, y eso es exactamente lo que tenía ahora… Tiempo. También contaba con un cuerpo para moverse y para relacionarse con la criatura, el hombre, que sin saberlo, había quedado bajo su control, porque, aunque lo ignorara, Adán y Eva le habían dado poder sobre su existencia. Ellos habían elegido su palabra, en contra de la palabra del Creador. Ahora él podría someterles y planear cómo llevar todo a un fin deseado.

 

Para el hombre, el resultado fue trágico. Eligió conocer el mal y por lo tanto, fue enviado en un camino que plenamente le expondría a la realidad del mal. Su viaje a una existencia de miseria, carencia y desesperación había iniciado, pronto sabría muy bien de qué se trata el mal.

 

Pero ¿Qué del Creador y sus planes para el hombre? ¿Había fracasado? ¿Logró la serpiente echar a perder su sueño? ¡Absolutamente NO!  Nada de lo que ocurrió ese día, fue una sorpresa o desilusión para Él. De hecho, el Creador ya había hecho una previsión para tal evento. El hombre, había tomado una decisión que le separaría del entorno de bien, y de bendición en el que fue creado, pero esta situación le permitiría entender el amor del Creador para él;  cuando llegase el momento de cumplir su propósito, el hombre entendería cuanto le ama el Creador y que fue creado para elegir aceptar o rechazar la invitación a ser hecho hijo de Dios.

 

Esto era algo que sólo el Creador sabía; ni la serpiente, ni el hombre, ni nadie más  tenían la menor idea de lo que deparaba el futuro. Esta es la razón por la que el hombre no fue consumido ni destruido, fue preservado para que cumpliese con la razón misma de su creación.

¡Esto continúa!  Selecciona nuestro próximo episodio.

 

 

3 Respuestas para “05. La Decisión más trágica que se ha hecho”

  1. Estrella Montealegre de Albarran says:

    Ya volvi a comenzar a leer los episodios. Hoy llegue hasta aqui.

  2. Danny Cruz says:

    hola Chris? me surge esta duda:
    porqué Dios no brindo para el diablo una muestra de amor como la brindo para nosotros? , es decir, nosotros fallamos igual que él, pero a nosotros Dios planea un evento para mostrarnos su amor, evento que no planea para el diablo? ….. cual esa diferencia porque a nosotros si y a él no? . gracias Chris.

    • Hola Danny,

      Lo que la Escritura nos relata de manera específica nos permite ver que en esta criatura (el querubín corrupto) no hay y nunca a existido ninguna señal de arrepentimiento, sino por el contrario, un estado de rebeldía y obstinación irreversible.
      Conociendo el carácter de Dios, podemos comprender que él responde de manera justa a cada una de sus criaturas. Apocalipsis demuestra que el motivo de diablo es absolutamente nefasto y malvado.
      Hasta aquí llego en lo que voy aprendiendo, Más nos será revelado conforme nuestro Padre así lo decida.
      Cuando mencionas que Dios no le dio una muestra de amor al diablo, creo que quizá reduces el marco a algo que no cabe dentro de la historia relatada. Ezequiel 28 declara a voces el amor con el que fue creado y dotado este ser que luego decidió traicionar a su Creador y persevera en ello, como está demostrado en toda su interacción con el hombre.
      ¡Bendiciones!

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