03. Creando la Familia de Dios (I)

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¡Qué mensaje tan maravilloso es éste! Es Una invitación viviente y personal que el Creador mismo hace a cada uno de nosotros para ser hechos sus hijos. Esto algo absolutamente sorprendente y asombroso.

 

¿Pero qué hay detrás de todo esto? ¿Qué motivó esta invitación? Detrás de todo esto hay un corazón, un carácter, un sueño y un pacto. Tomemos un poco de tiempo para comprender la motivación detrás de la invitación y lo que ocurrió antes de que el Mensaje-mensajero llegara al mundo.

 

 

Dios, el Creador, es por naturaleza AMOR. Él no tiene amor, El ES AMOR. El vocabulario y el razonamiento humano no es capaz de comprender la dimensión de la palabra amor, así como tampoco lo que significa la palabra DIOS y otras palabras para las que no encontramos suficiente explicación. Pero para Dios, amor es su naturaleza, todo su ser, pensamiento y existencia operan dentro de esta naturaleza: AMOR .

 

Una de las principales características del amor divino es el darse por completo. Lo vemos impreso en toda la creación:

 

“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 19:1

 

Tanto el universo como el átomo y todas las criaturas intermedias son prueba de su sabiduría, de su poder, de su eternidad y muchos otros de los  atributos de su carácter, pero sobre todo es prueba de su amor; porque en todas y cada criatura hay necesidades y estas son suplidas siempre por el Creador mismo. Por ejemplo: La Tierra es un planeta lleno de riqueza y lleno de necesidades. Dios renueva la faz de la tierra continuamente. La ciencia humana empezó a entender durante el siglo XX que nuestro planeta está en un estado de constante regeneración. El Creador estableció esto en la eternidad pasada y lo declaró en el primer día de su creación sobre la tierra y lo estableció porque El está comprometido con su creación y ese compromiso lo desarrolla dentro de su naturaleza que es Amor.

 

Así que, el amor tiene que darse a sí mismo por naturaleza y la entrega más grande es la de procrear ó reproducirse a sí mismo. Este es el sueño más preciado de Dios, su propia familia: Hijos que son como él es, hijos que son amor. Este sueño vive y palpita eternamente en el corazón del Creador y nada va a disuadirle de lograrlo. Nada tendrá prioridad sobre él, nada será escatimado, todo lo que El es está comprometido e invertido en la realización de su propósito. Esta es la parte del pacto de amor, es para siempre y no escatima costo incluyéndose a sí mismo.

 

Entonces, ¿Cómo va Dios a lograr su sueño? ¿Cómo va a procrear y reproducirse a si mismo?  En el libro de los inicios, Génesis, se nos permite ver cómo crea el Creador, qué hace para crear:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la superficie de las profundidades. El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: Hágase la luz , y hubo luz.”

Génesis 1:1-3


Vamos a ver ¿qué sucedió allí? Lo que el pasaje de Génesis nos dice es que el Espíritu de Dios se hace presente en el lugar donde la creación se llevará a cabo y luego el Creador HABLA la Palabra viva y lo que Él dice es creado. Es un evento maravilloso y poderoso, es un evento glorioso, algo digno de contemplación. Pero eso mismo es lo que fué declarado en el mensaje en relación con la Palabra.¿Lo recuerdas?

 

“Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho,…En él estaba la vida.”

Juan 1:3,4

 

Entonces el mensaje a nosotros es un mensaje creativo, porque así es como se lleva a cabo la actividad de la creación:

  • Dios habla,
  • La Palabra Viva es enviada con el objeto de crear y,
  • El Espíritu de Dios lleva a cabo la Palabra que resulta en el nacimiento de lo dicho por el Creador

¡Maravilloso! Así es como todo lo que existe en la tierra fue creado y establecido, y en el universo entero  también, todo es regido por su Palabra. Sin embargo hay un problema en cuanto a crear su familia, porque todas las criaturas creadas  no tuvieron nada que decir en el asunto, fueron creados a su voluntad y placer y cumplen  perfectamente su propósito que Él declaro  en su diseño. Cada una manifiesta  perfectamente la gloria y majestad del Creador, pero no son como Él es.

 

Cada criatura depende de Él, cada una tiene la expresión de su carácter de la misma manera que un objeto de arte lleva la expresión del carácter y la mente de un artista, pero no es la reproducción del propio artista.  La pintura, escultura, canción, poema ó cualquier otra forma de arte expresa partes y aspectos de la personalidad del artista, pero no pueden replicar al artista. Este es el desafío ante el Creador, su intención es crear su propia familia, no generar más criaturas; su intención es la procreación de sí mismo en sus hijos.

 

También  necesitamos conocer un principio fundamental muy importante que debe ser respetado en la creación de su familia: Cada ser tiene que elegir de su propia voluntad ser hijo, ser un miembro de su familia. Ninguno de los hijos será el resultado de la imposición del Padre, sino que será el resultado de la elección individual. Sólo entonces pueden ser transformados en seres como Él es, solo entonces pueden ser transformados en ser AMOR.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Es tan importante entender esto! Por ejemplo: Una vaca no tuvo decisión en el asunto, fue creada vaca y vaca es. Ella cumple con su papel y lugar en el ecosistema, pero un hijo del Creador no puede estar sujeto a una existencia que le encarcela porque el Creador no es prisionero de su naturaleza; el amor es verdadera libertad. Así que el Creador se dispuso a poner en marcha un plan maestro que resultaría en la realización de su maravilloso sueño. Es aquí donde tú y yo, y cada persona en la tierra, desde el primer ser humano hasta el último entra en el proyecto de crear su familia, porque Dios forma una criatura con el diseño y potencial de convertirse en su hijo. Esta criatura singular y especial es EL HOMBRE. ¡Dios crea al Hombre! El hombre es único en toda su creación porque su propósito es único:

 

“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…Y creó Dios al hombre a Su propia imagen, a imagen de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó”.

Génesis 1:26

 

Esto muestra las similitudes inherentes a todas las criaturas porque comparte su origen de la misma fuente, tiene el mismo Creador, pero fuera de esto, el hombre es totalmente diferente porque su diseño y propósito son absolutamente exclusivos a su especie. Ambos, varón y mujer de la especie hombre, fueron creados a imagen del Creador y fueron creados con la capacidad de desarrollar su semejanza. Estas características se encuentran en la misma médula de nuestro ser, aunque en ocasiones nos comportemos como animales,  en lo profundo de nuestro ser, nuestro espíritu nos dice que debemos ser mejor que eso. ¿Por qué? Porque hemos sido creados con un propósito más alto que ser hombre, hemos sido creados hombre, para poder elegir ser  hijos de Dios. Ese es el propósito de nuestra creación.

 

¿Puedes verlo ahora? Ser hombre es una fase transitoria en nuestra existencia, una fase diseñada para ser la respuesta perfecta al reto de crear la Familia de Dios. ¡Cuán asombrosa y maravillosa es la sabiduría del Creador! Él formo una criatura a imagen suya, con la capacidad para desarrollar su semejanza; la criatura perfecta para ejercer la decisión más importante que cualquier criatura pudiera hacer: Aceptar ó rechazar la invitación de ser transformado en hijo de Dios.

 

¡Nos vemos en el próximo episodio!

 

 

 

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