¡Soy un Milagro de Dios!

El día 13 de Febrero del 2008 intenté quitarme la vida. Había estado deprimida por años, y aunque había conocido al Señor desde la edad de 5 años y le amaba con todo mi corazón, pasaron muchas cosas en mi vida que poco a poco me hicieron dudar de su amor. Con todo, seguía leyendo mi Biblia y orando pero siempre me sentía llena de culpa. Había enseñado escuela dominical a niños desde que tenía la edad de 11 años, y de allí en adelante le he servido de una manera u otra.

Todos sabian de mis “talentos” y de todos mis logros: Tocaba la guitarra, el piano, el acordeón, el órgano, componía música, escribía poesías y hacía muchas manualidades. Humanamente y “espiiritualmente” sentía que tenía mucho de que gloriarme. El problema es que en lo profundo de mi ser me sentía vacía. Nada de esto me llenaba de satisfacción. Dejé de tocar el piano, de componer música y todo lo demás. Sentía que me ahogaba debajo de todas mis posesiones y proyectos que tanto había apreciado en otro tiempo.

A pesar de que hice todo por asegurarme de que no sobreviría a mi intento de suicidio, Dios intervino sobrenaturalmente. Durante el tiempo de mi recuperación, vine a ser parte de el grupo que se juntaba para tener estudios biblicos con mi hermano Chris y allí comencé a oír cosas que nunca había oído:

- QUE DIOS QUIERE SERVIRME. Lo escuché pero no sabía qué pensar…¿Cómo que Dios me quiere servir a mí? Me conmovió la idea pero no me convenció. Como Pedro yo dije: “¿Cómo es posible que me sirvas tú a mi? ¡Si yo soy la que le sirve a Él!! ¡Lo he hecho toda mi vida!!”

- QUE ME AMA Y ME HA ADOPTADO COMO SU HIJA. Yo nunca había visto a Dios como mi Padre amoroso, compasivo o paciente. Todo lo contrario.

- QUE MI PADRE NO ME CONDENA POR NADA DE LO QUE HE HECHO, LO QUE ESTOY HACIENDO, NI LO QUE VOY A HACER. QUE TODO ESTA PERDONADO Y ME VE LIMPIA Y PURA A TRAVES DE LA SANGRE DE JESUS. QUE DESEA QUE ENTRE EN SU REPOSO. Reposo  ¿de qué?? ¡No entendía nada!

Eran conceptos extraños para mí. Con toda mi educacion biblica y mi experiencia de 52 años en la iglesia y de servicio, no cabía nada de esto en mi cabeza.

Con todo, yo no podía apreciar la segunda oportunidad de vida que Dios me había dado. Me sentía vacía, sin deseos, sin ilusiones, sin gustos, sin disgustos, antojos, sin sentido del humor, sin planes o metas, sin amor por mí misma, ni por nadie, ni por nada. Estaba vacía y hecha pedazos. Entonces mi Padre tuvo que tomar los pedazos y hacer una mujer nueva y llenarla de Él, de Su amor, su perdón, su misericordia y su gracia.

Dios me sacó como a una mariposa de su crisoles: Nacida de nuevo. Ahora entiendo lo que le dijo Jesús a Nicodemo: “Te es nesesario nacer de nuevo.”

Ahora miro hacia atrás en mi vida y veo que Dios había tratado de mostrame eso por muchos años. Pero yo era una Marta. Muy ocupada, fuerte y suficiente para andar haciendo y haciendo. Ahora ya soy una María, he escogido sentarme a los pies de mi Padre y Él me ha prometido que ese lugar no me será quitado.

Quiero dejar algo muy claro. Nadie tiene que llegar al punto tan bajo donde yo llegué para conocer a Dios de esta manera. Dependía de mí porque Dios siempre estuvo allí dispuesto y esperando que yo le permitiera hacer todo esto en mí. Pero yo me sentía tan capaz y suficiente en mis propia fuerzas que no le necesitaba. Como Pedro, cuando Jesús quizo lavarle los pies, dijo: “¿Cómo me vas a lavar tu a mí?” Y Dios no obliga a nadie, nos hizo con voluntad propia, porque Él quiere que escojamos, que sea nuestra desición y que vayamos a Él porque reconocemos nuestra necesidad siempre, no solo cuando las cosas no andan bien. Él quiere que seamos hijos, con todos los derechos y privilegios que eso implica; no entenados. Él es el Padre modelo y ha provisto TODO para nosotros. No dejó ni la más pequeña cosa al desvarío.

Todo lo tenemos en Él. Ahora ya no importa lo que esté pasando, no me siento desprovista ni en estado de pánico. Mi Padre me sorprende cada día con hermosas bendiciones y aunque el lado izquierdo de mi cuerpo sigue adormecido y torpe, y tengo dolores de alguna clase cada dia, no siento lástima por mí misma. Él me ha permitido caminar, tener mi memoria, y hacer muchas cosas como poder escribir este testiminio de mi propias manos aunque mucho mas lento que antes. Pero soy feliz y estoy muy agradecida que Él no me dejó ir sin realmente conocerle. ¡Qué misericordia! ¡Qué amor! ¡Qué paciencia! ¡Me esperó 53 años y ahora soy libre! Completamente libre. Y me siento como una criatura chiquita envuelta en las cobijitas celestiales y cuánto me consiente mi Padre.

Yo, como Job puedo decir: “De oídas te habia oído. De lo que me habían dicho, de lo que había leído, de las experiencias de otros.” Pero no se puede conocer a Dios de segunda mano, ni con tus propias ideas y asunciones, o tratar de complacerle con tus buenas obras y esfuerzos. Tienes que dejarle que Él haga en ti, por ti y a través de ti.

No tengo palabras para expresar el gozo, paz, amor, gracia y misericordia de Dios hacia mí y mi gratitud a Él.

MI PADRE

GRACIAS POR TU PACIENCIA
GRACIAS POR TU AMOR
GRACIAS POR NO DEJARME IR
SIN REALMENTE CONOCERTE.

DE OIDAS TE HABIA OIDO
MAS AHORA MIS OJOS TE VEN
ME RODEAS CON TUS BRAZOS DE AMOR
CONTIGO TODO ES POSIBLE
GRACIAS POR SER MI PADRE.

(Canto que nació de gratitud y alabanza a mi Padre)

Estrella Montealegre de Albarrán

Hija de Dios por Su gracia infinita.

Testimonio tomado del blog de Estrella Montealegre. Haz click aquí para verlo en su blog